Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
(Luis Cernuda)
sábado, 7 de junio de 2008
sábado, 31 de mayo de 2008
PARAÍSO
Alzo apenas los ojos
Y en la inmóvil justicia que allá arriba
Distribuye sin la sombra de una duda
El verde y el azul
Veo pasar el vuelo exacto
De un pájaro que allí tan cerca
Pero tan intocable
Está cruzando un paraíso
Oh sí -así es como avanzamos
Siempre tan cerca del deslumbramiento
Sabiendo que jamás será avanzando
Como lo alcanzaremos
Que él seguirá marchando a nuestro lado
Siempre a unos pocos metros.
(Tomás Segovia)
Y en la inmóvil justicia que allá arriba
Distribuye sin la sombra de una duda
El verde y el azul
Veo pasar el vuelo exacto
De un pájaro que allí tan cerca
Pero tan intocable
Está cruzando un paraíso
Oh sí -así es como avanzamos
Siempre tan cerca del deslumbramiento
Sabiendo que jamás será avanzando
Como lo alcanzaremos
Que él seguirá marchando a nuestro lado
Siempre a unos pocos metros.
(Tomás Segovia)
jueves, 22 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aun sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como con una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.
(Rainer Maria Rilke)
-en traducción de Joan Parra-
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aun sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como con una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.
(Rainer Maria Rilke)
-en traducción de Joan Parra-
viernes, 16 de mayo de 2008
DE MI OLOR DE HOMBRE
En los árboles asesinados
aúllan los infiernos.
Duerme el verano en miel virgen,
el lagarto en su infancia de monstruo.
De mi olor de hombre,
gracia al aire de los ángeles,
al agua mi corazón celeste
en la fértil oscuridad de célula.
(Salvatore Quasimodo)
-en traducción de Antonio Colinas-
aúllan los infiernos.
Duerme el verano en miel virgen,
el lagarto en su infancia de monstruo.
De mi olor de hombre,
gracia al aire de los ángeles,
al agua mi corazón celeste
en la fértil oscuridad de célula.
(Salvatore Quasimodo)
-en traducción de Antonio Colinas-
martes, 1 de abril de 2008
ESTE PERRO
¡Este azul de aquel azul,
alma más bella que el ámbito!
El dios azul nos azula
aquí las cosas de abajo.
Lo alto en el allí de aquí
ha venido hasta la mano;
anda por las calles solas
un dios azul perro manso.
Pero ¿será esto verdad?
Este perro con quien ando,
¿no es alto donde lo vi
como el dios azul más alto?
(Juan Ramón Jiménez)
alma más bella que el ámbito!
El dios azul nos azula
aquí las cosas de abajo.
Lo alto en el allí de aquí
ha venido hasta la mano;
anda por las calles solas
un dios azul perro manso.
Pero ¿será esto verdad?
Este perro con quien ando,
¿no es alto donde lo vi
como el dios azul más alto?
(Juan Ramón Jiménez)
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