
sábado, 25 de octubre de 2008
...Y POR CASTILLA VEO UN ÁRBOL
...y por Castilla veo un árbol
y parece que veo a alguien de mi familia.
(Gloria Fuertes)
y parece que veo a alguien de mi familia.
(Gloria Fuertes)
XXI
Dímelo una vez más, tú continúa
diciendo que me quieres. Aunque suene,
como dices, al canto del cuclillo.
Que nunca la llanura o las colinas,
los valles y los bosques son del todo
verdor de primavera sin su canto.
Amor mío, en mis sombras donde hay voces
de duda que me hieren, yo te imploro:
Dime otra vez ¡te quiero! ¿Qué más da
que haya muchas estrellas en la altura
o muchas flores adornando el año?
Di que me quieres, di te quiero, es como
un tañido de plata... Aunque no olvides
tu quererme en silencio con el alma.
(Elizabeth Barret Browning)
-en traducción de Carlos Pujol-
diciendo que me quieres. Aunque suene,
como dices, al canto del cuclillo.
Que nunca la llanura o las colinas,
los valles y los bosques son del todo
verdor de primavera sin su canto.
Amor mío, en mis sombras donde hay voces
de duda que me hieren, yo te imploro:
Dime otra vez ¡te quiero! ¿Qué más da
que haya muchas estrellas en la altura
o muchas flores adornando el año?
Di que me quieres, di te quiero, es como
un tañido de plata... Aunque no olvides
tu quererme en silencio con el alma.
(Elizabeth Barret Browning)
-en traducción de Carlos Pujol-
domingo, 6 de julio de 2008
sábado, 5 de julio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
DONDE HABITE EL OLVIDO
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
(Luis Cernuda)
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
(Luis Cernuda)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


